EXPERIMENTO "CHINITAS"
El lanzamiento del satélite FASat-Alfa y el Seminario organizado por el Departamento de Política Especial del Ministerio de Relaciones Exteriores “Aplicaciones Tecnológicas Satelitales en el Proceso Educativo” motivaron a la profesora Ivonne Martínez y a un grupo de estudiantes del Liceo Nº 1 Javiera Carrera a crear el proyecto de investigación que bautizaron como “Metodología para el Estudio del Comportamiento de Coccinellidae en un Ambiente de Ingravidez.
La información difundida por el proyecto espacial de la Fuerza Aérea de Chile y por los expertos en satélites caló hondo en la maestra, quien decidió proponer una estructura de trabajo en su colegio para crear el famoso experimento que viajó a bordo del transbordador Columbia el 23 de julio del año 1999.
El camino que siguieron la profesora y el grupo de alumnas, apoyadas directamente por la Fuerza Aérea de Chile, la Cancillería, la municipalidad de Santiago, FIDAE 2000, instituciones y organismos privados y particulares, no estuvo exento de dificultades.
El entonces coronel Enrique Rosende (ex director de la Dirección General de Aeronáutica Civil DGAC), el ex comandante Klaus Von Storch y el coronel Cristian Puebla por la FACH; el entonces embajador Raimundo González Aninat, Luis Lennon, ex director del Departamento de Política Especial de la Cancillería, y Sergio Villagrán, del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Chile y Mike Reynolds y el astronauta Bernard Harris, de SpaceHab en los Estados Unidos, contribuyeron, más allá de lo estrictamente profesional, a que el proyecto se concretara y fuera enviado finalmente al espacio.
El costo total ascendió a un millón de dólares, sin embargo la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, NASA, teniendo en cuenta la originalidad y la creatividad del experimento decidió subsidiar gran parte de los gastos, quedando en manos chilenas la responsabilidad de reunir 130 mil dólares para hacerlo realidad.
Medios de prensa nacionales, el colegio, la municipalidad de Santiago, FIDAE, la FACH y la Cancillería colaboraron en la organización de actividades, shows y presentaciones para reunir los fondos necesarios. Durante varios meses el cielo se vio muy obscuro para el proyecto, incluso entre marzo y junio, a un mes del lanzamiento, hubo un momento en que estuvo a punto de fracasar por falta de financimiento.
Como un salvavidas, empresas como Loocked Martin, el Centro de Estudios Científicos de Santiago, la ex ministra de Justicia Soledad Alvear y ex alumna del Liceo Javiera Carrera y hasta el Ministerio de Educación comprometieron su ayuda para seguir adelante con la iniciativa.
Ante la preocupación de la profesora y el grupo de alumnas, apenas a menos de un mes se firmó un convenio con SpaceHab para cancelar los 110 mil dólares en tres cuotas, dos de las cuales se pagaron y una tercera aún se debe.
Llegó la hora de viajar y como no se reunió todo el financiamiento, la maestra junto a las alumnas Maritza Hernández y Carolina Soto, debieron embarcarse hacia Florida con un préstamo obtenido por el Centro de Padres y Apoderados del Liceo Nº 1.
Su presencia en los Estados Unidos era indispensable, una semana antes y una semana después, pues eran las únicas que podían preparar los cultivos de las plantas, contar e identificar los pulgones y chinitas y alistar los habitáculos en que viajaron al espacio.
En Cabo Kennedy todavía quedaban escollos como el imprevisto de un desperfecto técnico detectado en el Columbia a sólo segundos y que motivó la postergación del vuelo en 48 horas. Eso tampoco estaba contemplado en los planes.
Así, la delegación debió asumir el gasto de a lo menos cinco días más en la estadía en el país del norte. A pesar de todo, el ánimo de las alumnas, la profesora y el entonces comandante Klaus von Storch, quien efectuó labores de coordinación y apoyo, nunca decayeron, pues estaban confiados en el éxito del experimento.
Las estudiantes y la profesora regresaron al país felices por haber cumplido un sueño.
Pero todavía quedaba mucho por hacer: había que analizar, hora por hora, la grabación de los cinco días que duró la mision STS-93 en el espacio, observando y evaluando el comportamiento depredador de las “chinitas” en el ambiente de ingravidez espacial.
A fines del mes de enero del 2000, tras seis meses de arduo trabajo evacuaron el informe científico final que fue enviado a Estados Unidos y que presentarían en Chile.
Daniel Goldin, ex director de la NASA:
"ESPERO QUE SIRVA PARA MOTIVAR A LOS ESTUDIANTES CHILENOS"
No todos los días es posible hablar con el Director de la agencia espacial más poderosa del mundo. Sin embargo, hubo una oportunidad en que un periodista chileno, junto al candidato a astronauta de la Fuerza Aérea de Chile, el comandante Klaus von Storch, conversaron breves minutos con Daniel Goldin.
Eso sucedió a pocos minutos del exitoso despegue del transbordador espacial Columbia durante la madrugada del viernes 23 de julio de 1999, en el punto de observación para personas VIP en el Centro Espacial de Cabo Kennedy, en Florida.
Al lanzamiento del orbitador, que en esa oportunidad era liderado por la primera mujer comandante de misión, la astronauta Eileen Collins, y que puso en órbita el telescopio Chandra, asistió la entonces Primera Dama de los Estados Unidos, Hillary Clinton.
A metros del lugar en donde se encontraba la señora Clinton observando el lanzamiento del Columbia, tambièn el ex administrador de la NASA, Daniel Goldin, quien expresó su satisfacción por la presencia de ciudadanos chilenos en el complejo espacial, especialmente de las alumnas del Liceo Nº 1 Javiera Carrera, Maritza Hernández y Carolina Soto, junto a la profesora guía, Ivonne Martínez.
"Estuve una vez en Chile, visitando los lagos del sur. Son muy hermosos", señaló, añadiendo: "Es extraordinario que su país se interese por el tema espacial y tenga un experimento a bordo".
A continuación destacó la creatividad de las alumnas chilenas, afirmando que no le cabe duda que la experiencia contribuirá a motivar en los jóvenes el interés por las ciencias, la tecnología y la exploración espacial.
"Estoy muy contento -expresó- que Chile haya trabajado para colocar un experimento en el transbordador y espero que los resultados de las pruebas con las chinitas contribuya a mejorar los conocimientos sobre esa área", apuntó.
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