DESAFÍOS DE LA EXPLORACIÓN LUNAR Y PLANETARIA
Uno de los tantos desafíos de la exploración lunar, y también planetaria, es el efecto que producirá en el ser humano la exposición a sistemas ambientales y climáticos de los mundos que se exploren.
En la Tierra contamos con la protección natural de la capa de ozono que nos brinda un ambiente saludable para caminar a la intemperie, respirar, practicar deportes y una vida al aire libre casi sin restricciones.
Los planetas de nuestro sistema solar -hasta donde se sabe en la actualidad- no disponen de una capa protectora similar a la que posee nuestro planeta -amenazada por la contaminación ambiental- y que impide el paso de los letales rayos ultravioletas y también de los rayos cósmicos potencialmente cancerígenos.
Los primeros seres humanos en viajar a otro mundo fueron los estadounidenses entre los años 1969 y 1972. Las seis tripulaciones que tuvieron la valentía de enfrentarse a lo desconocido, igual como aquellos navegantes del siglo XV que se hacían a la mar, se encontraron con los desafíos de evitar la radiación de los rayos ultravioleta y cósmicos en sus viajes a la Luna y también en su superficie.
En la polvorienta superficie lunar se encontraron con el polvo y la regolita acumulada durante millones de años por la acción de la caída de meteoritos y asteroides de diferentes tamaños, cuyas huellas se ven hoy en los numerosos cráteres y planicies denominadas mares.
Las tripulaciones lunares, a su regreso, empezaron a sufrir problemas de salud relacionados con sus pulmones. Los médicos e investigadores estudiaron la situación y descubrieron que los trajes empleados por los astronautas, sellados herméticamente, no eran tan seguros como se suponía, pues el polvo lunar había logrado infiltrarse y con ello ingresar directamente a las vías respiratorias, ocasionando problemas en la salud de los astronautas.
En esa investigación se descubrió que las minúsculas partículas de polvo lunar - a diferencia del terrestre- no se encuentran erosionadas y presentan al microscopio cantos muy agudos que al ingresar a las vías respiratorias causan lesiones que pueden llegar a ser muy graves.
A continuación presentamos un interesante artículo de la NASA que desarrolla el tema en cuestión y que, sin duda, comparte información que motiva a nuestras jóvenes generaciones a investigar, idear y proponer soluciones creativas para la exploración planetaria.